En mi opinión, estos cambios son los que ha llevado a cabo el sistema bancario español en los últimos años. En un entorno de crisis financiera y económica mundial, más competencia (y no sólo dentro del sector como hacia él por parte de nuevos operadores) y bajo una constante incertidumbre regulatoria, ha llevado a cabo cambios impensables hace sólo 10 años. Desde la consolidación del sector hasta el ajuste de su tamaño; importante recapitalización y saneamiento; mejora en la gobernanza y especialmente en su transparencia. La banca española se ha hecho más internacional (el 45% de su activo global está en el extranjero), más sólida y resistente. Y con buenos equipos. Las elevadas incertidumbres que todos percibimos para el futuro obligan a ello.