En mayor o en menor grado, todas las empresas están involucradas con la migración a SEPA. En la medida en la que todas realizan pagos o cobros, todas tienen que adaptar sus transacciones de pago. Para iniciar una transferencia o domiciliar un recibo el cliente, básicamente, seguirá los mismos pasos.
En el caso de los recibos, como hasta ahora, basta con contar con la autorización del deudor, titular de la cuenta de pago, para iniciar los cobros con cargo a esa cuenta. ¿Qué es lo que cambia con la SEPA? Desde un punto de vista práctico y aunque depende mucho del tipo de pagos que cada uno haga, no es mucho lo que cambia.