Un riesgo derivado de la amenaza de pérdidas por la deuda soberana en algunos países, otro percibido por las debilidades del proyecto europeo y el último y quizá el más importante como consecuencia de todas las incertidumbres económicas sociales y políticas que nos vienen a la cabeza. Al final el sector financiero ha venido perjudicado por este tipo de amenazas desde hace años.